viernes, 6 de agosto de 2010

La poesía del sol


Meses atrás, Hascalana tuvo la grata oportunidad de pasear por Larcomar y de observar el cielo, el sol y el mar. Estos tres elementos fueron esenciales en su observación poética que la realizó desde una escalera que tenía vista panorámica.
En aquel momento, el cielo pareció pintarse de un dorado inseguro que desaparecía cada minuto, pero que volvía a aparecer con frecuencia.
Rl mar miraflorino se encontraba intacto y ecuánime, transmitía tranquilidad y paz.
Un viento voluble se presenciaba, justo en el momento en el que el mar se movía con duda.
Las nubes, con el paso de los minutos, iban adquiriendo una forma indeterminada que acompasaba la escena del sol y el mar.
Mi vista se nubló de un color aúreo-pensó Hascalana, motivo por el cual, decidió bajar las escaleras de donde se encontraba para poder captar fotográficamente aquel momento.
Intentó bajar con premura, pero el sol se estaba retirando.
Segundos después, sacó su cámara Canon de inmediato para captar una parte del sol que aún quedaba, pero fue en vano, ya que el astro se había marchado y no decidió volver más.

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